El lobo marino sudamericano (Otaria flavescens), también conocido como león marino, presenta uno de los dimorfismos sexuales más marcados entre los pinnípedos: los machos pueden llegar a pesar hasta 300 kg, aproximadamente el doble que las hembras (150 kg), y reciben su nombre por la melena distintiva que solo ellos desarrollan.
Esta especie habita principalmente las costas de Sudamérica: en el océano Atlántico, desde el extremo sur de Argentina hasta el norte de Uruguay, incluyendo las Islas Malvinas; y en el océano Pacífico, desde el extremo sur de Sudamérica hasta el norte de Perú, aunque también existen registros en las islas Galápagos y en la costa de Ecuador. Prefiere playas de arena o de canto rodado, así como zonas rocosas poco accidentadas y resguardadas del oleaje. Sin embargo, en algunas ocasiones habita cuerpos de agua cercanos a la costa, como desembocaduras o cursos de ríos.
En cuanto a la talla, el macho mide entre 2,20 y 2,80 m y pesa entre 200 y 350 kg, mientras que la hembra mide entre 1,80 y 2,20 m y pesa entre 120 y 160 kg. Por otra parte, su forma corporal también varía según el sexo: en el caso de los machos, presentan un hocico romo y ancho, una cabeza voluminosa y un cuello robusto, además de una gran melena, presente únicamente en los individuos adultos; en el caso de las hembras, son más gráciles y esbeltas, con un cuello más fino y sin melena. Su pelaje posee una única capa y cuenta con una coloración parda o parda rojiza, más oscura en el caso de los machos. Las crías al nacer son negras y cambian a pardo después de la primera muda, la cual se produce alrededor del mes de vida. Asimismo, presenta aletas anteriores relativamente largas y aletas posteriores anchas, cuyos dedos terminan en uñas visibles. Al pertenecer al grupo de los otáridos, puede girar sus aletas posteriores hacia adelante, lo que le permite desplazarse con mayor agilidad en tierra que las focas verdaderas (Vaccaro & Canevari, 2007, párr. 1-4).